Rico en vitamina C y minerales, el tomillo, hierba aromática y condimento, es muy apreciado en la medicina herbal por contener aceites esenciales con importantes propiedades farmacológicas

Beatriz Riverón,
Bioquímico farmecéutica

INFORMACIÓN
El tomillo (Thymus vulgaris), de la familia Lamiaceae, es un arbusto pequeño con hojas menudas, lineales o lanceoladas, y flores rosadas o blanquecinas.

Se produce desde Europa Occidental hasta África del Norte y Asia, y se lo cultiva especialmente como hierba aromática y condimento. Es muy apreciado también por contener aceites esenciales con comprobado poder antiséptico, ampliamente utilizado contra las afecciones pulmonares y como estimulante digestivo.

En la medicina herbal, las partes del tomillo más utilizadas son sus hojas y flores, frescas o deshidratadas, de las que se extraen las sustancias activas de esta hierba. Se utiliza en infusión como antiespasmódico, expectorante, para combatir las infecciones de garganta y antihelmíntico.

Externamente, alivia picaduras, dolores reumáticos e infecciones fúngicas y destruye el acné con igual o mayor eficacia que algunos productos, incluidos los que requieren prescripción médica.

El interés en la formulación de fármacos, nutracéuticos y cosméticos a base de timol (2-isopropil-5-metil-fenol), que es uno de los componentes encontrados en mayor proporción de los aceites esenciales del tomillo, se debe a varios estudios que han evaluado los posibles usos terapéuticos de este compuesto para el tratamiento de trastornos que afectan los sistemas respiratorio, nervioso y cardiovascular. Además, esta sustancia también exhibe actividades antimicrobianas, antioxidantes, anticancerígenas, antiinflamatorias, antiespasmódicas e inmunomoduladoras.

Estructura química del timol

Como antibiótico, el timol ayuda a combatir el acné y otros problemas de la piel, como la dermatitis e infecciones provocadas por Staphylococcus aureus. También inhibe el desarrollo de E. coli que junto con S. aureus son responsables de infecciones, toxiinfecciones e intoxicaciones alimentarias, por lo que previene la contaminación de los alimentos con estas bacterias.

Su acción antibacteriana, modula la microbiota bucal, inhibiendo también Streptococcus mutans, agente causal de las caries dentales y gingivitis.

El timol y además el limoneno, también presente en la composición del aceite esencial de tomillo, tienen una fuerte acción antifúngica que ayuda a eliminar hongos, como Candida albicans, que pueden provocar infecciones en la piel o las uñas. El papel de la biopelícula en el desarrollo de la enfermedad y la tolerancia a los fármacos antimicóticos entre las especies de Candida han hecho necesaria la búsqueda de una nueva estrategia de tratamiento antifúngico.

La interferencia de nuevos compuestos en el desarrollo de biopelículas patógenas se considera una estrategia antiinfecciosa atractiva. El aceite de tomillo y el timol solos o en combinación con fármacos antimicóticos pueden actuar como un agente sinérgico prometedor contra cepas de la especie Candida resistentes a fármacos.

Además, el tomillo puede ayudar a combatir la infección provocada por el hongo Cryptococcus neoformans, presente en el suelo o en los excrementos de paloma, que puede transmitirse a los humanos por inhalación, provocando criptococosis, una enfermedad que afecta a los pulmones y al sistema nervioso, pudiendo derivar en neumonía o meningitis.

Otras sustancias aisladas con actividad antimicrobiana, fueron p-cimeno, γ-terpineno. Los resultados demuestran que el aceite esencial de Thymus vulgaris en el futuro, puede representar una nueva fuente de antisépticos naturales con aplicaciones en la industria farmacéutica, cosmética y alimentaria.

Como antioxidante y neuroprotector, el tomillo también posee acción antioxidante, antiinflamatoria y neuroprotectora, reduciendo el daño causado por los radicales libres en el sistema nervioso, incluso es importante para colaborar en el tratamiento de Alzheimer.

Por otro lado, la disfunción colinérgica se manifiesta en una plétora de trastornos neurodegenerativos y psiquiátricos como las enfermedades de Alzheimer, Parkinson y Huntington. La acetilcolina es un importante neurotransmisor cerebral para la memoria. Las personas con Alzheimer suelen tener una disminución de la formación de acetilcolina, lo que conduce a la pérdida de la memoria y a la disminución de la capacidad de aprendizaje. La extensión de la aflicción colinérgica es máxima en la enfermedad de Alzheimer, que es un trastorno neurodegenerativo progresivo que implica la muerte de las neuronas colinérgicas. Hasta la fecha, el tratamiento terapéutico de la disfunción colinérgica se limita a proporcionar alivio sintomático mediante el uso de inhibidores de la enzima acetilcolinesterasa únicamente. Hallazgos experimentales abogan por el aceite de tomillo y sus componentes como candidatos potenciales para la mejora de la disfunción colinérgica, aumentando la neurotransmisión al modular los niveles de acetilcolina sináptica y la actividad del receptor nicotínico de acetilcolina, que se orquesta a través de la regulación positiva de varios genes.

Los estudios sobre componentes individuales revelaron para-cimeno (1-metil-4-propan-2-ilbenceno) como el componente activo del aceite de tomillo en este papel. Se especula que el estudio abrirá un camino para una nueva línea de «fármacos basados en fitomoléculas» a partir del diverso grupo de compuestos naturales.

Algunos estudios muestran que sustancias presentes en el tomillo, como caemfrol, carvacrol y linalool, ayudan a combatir la ansiedad y el estrés aumentando la actividad de neurotransmisores en el cerebro, como el GABA (Gamma-AminoButyric Acid), que contribuye a la sensación de relajación y bienestar del organismo, reduciendo síntomas de agitación y nerviosismo. Por otro lado, el carvacrol, según estudios recientes, ha demostrado influir en el estado de ánimo al aumentar los niveles de dopamina y serotonina.

Como expectorante y antitusígeno, debido al contenido de los compuestos carvacrol y γ-terpineno, que ayudan a eliminar el exceso de flemas de las vías respiratorias y a combatir la tos provocada por resfriados, bronquitis, asma, inflamación de la faringe o tos ferina.

Como antihipertensivo, los terpenoides presentes en la composición del tomillo, como el timol y el α-terpineol, tienen acción antihipertensiva. Además, especialmente cuando se usa en su forma seca o deshidratada, tiene grandes cantidades de minerales, como calcio y potasio, que ayudan a aumentar la relajación de los vasos sanguíneos, permitiendo que la sangre circule más fácilmente, bajando la presión arterial.

Como regulador de la colesterolemia, debido a que los terpenoides del tomillo también tienen una poderosa acción antioxidante, que reduce el daño de los radicales libres a las células, mantiene los vasos sanguíneos sanos, ayuda a reducir los niveles de colesterol asociado a lipoproteínas de baja densidad (LDL) y aumenta el colesterol asociado a liporoteínas de alta densidad (HDL). Por tanto, el tomillo puede ayudar a prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares como infarto o derrames vasculares cerebrales. Además, polisacáridos aislados de su hoja, particularmente el ramnogalacturonano, que contiene ácidos fenólicos esterificados, posee fuerte actividad antioxidante. Esto subraya el impacto del tomillo como antioxidante dietético natural.

Como antitumoral, estudios de laboratorio con células cancerosas demostraron que el tomillo puede tener beneficios en la lucha contra el cáncer de mama, intestino, cuello uterino, hígado y pulmón, ya que el timol y el carvacrol son sustancias antiproliferativas, lo que significa que reduce el crecimiento del cáncer. El estudio in vitro también reveló los efectos proapoptóticos (inductores de muerte celular programada) de sus aceites esenciales en células tumorales.

Como estimulante del sistema inmunológico, el tomillo es fundamental en la dieta de quienes necesitan mejorar la inmunidad. Esto se debe a que es rico en vitamina C, que activa la producción de glóbulos blancos (leucocitos) en el organismo, como también aumenta la producción de glóbulos rojos, debido a la presencia de hierro y otros minerales.

Como prevención del envejecimiento, el uso de los productos inyectables para el aumento de tejidos blandos y el tratamiento del envejecimiento de la piel es incómodo, invasivo y relacionado con varias complicaciones y reacciones crónicas, principalmente después de una aplicación prolongada. Los esfuerzos para desarrollar nuevos productos antienvejecimiento activos tópicamente con menos efectos adversos son un gran desafío que debe afrontarse.

El tratamiento tópico con extractos de tomillo reduce las arrugas faciales y las líneas de expresión favoreciendo una remodelación ovalada del rostro, demostrándose in vitro que estimula la producción de adiponectina (hormona proteica que modula varios procesos metabólicos, incluidos la regulación de la glucosa en la sangre y el catabolismo de los ácidos grasos) y favorece el proceso de adipogénesis (es la formación de adipocitos (células grasas) a partir de células madre).

Fuentes
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Imagen: CDN.Gourmetadois.com. Acceso el 23/12/2021.

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