Innovación Sostenible: Fibras textiles de levadura residual

No compite con alimentos: A diferencia del algodón o ciertas fibras sintéticas de origen vegetal, esta fibra no quita espacio ni recursos a los cultivos alimentarios

 

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Investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn
State), liderados por el profesor Melik Demirel, han desarrollado una tecnología para convertir la biomasa de levadura sobrante de procesos industriales (como la producción de cerveza, vino y fármacos) en fibras textiles biodegradables de alto rendimiento. Este estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, ofrece una solución prometedora para dos crisis globales: el desperdicio textil y la inseguridad alimentaria.

Alternativa de Alto Rendimiento y Bajo Impacto
La clave del proyecto reside en transformar este residuo industrial rico en proteínas, lípidos y azúcares en una pulpa que, tras ser disuelta en un solvente reutilizable, se convierte en una fibra textil mediante un proceso de hilado.

Calidad y Costo: La fibra resultante es más resistente que el algodón o la lana, es completamente biodegradable y tiene un coste de producción competitivo (menos de 6 euros/kg), haciéndola viable para el mercado masivo.

Sostenibilidad: El análisis del ciclo de vida demuestra que esta fibra reduce drásticamente el consumo de agua, el uso de tierra y las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el algodón (que requiere hasta 10.000 litros de agua por cada 2,2 kg de fibra).

Doble Beneficio Global
Liberación de Tierras Agrícolas: Al no requerir nuevos cultivos, esta fibra no compite con la producción de alimentos. Permite recuperar tierras dedicadas actualmente al cultivo intensivo de algodón para destinarlas a cultivos alimentarios, un factor estratégico dado que 733 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria.

Cada año, se cultivan más de 25 millones de toneladas de algodón, un cultivo que requiere hasta 10.000 litros de agua por cada 2,2 kg de fibra. Gran parte de esta producción se concentra en países con altos niveles de pobreza o inseguridad alimentaria.

India, por ejemplo, dedica cerca del 40% de su tierra cultivable al algodón. Una reconversión progresiva hacia fibras fermentadas permitiría recuperar parte de esas hectáreas para cultivos alimentarios, sin sacrificar la producción textil.

En un mundo donde 733 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria, este tipo de innovación cobra un valor estratégico. No se trata solo de vestirnos mejor. Se trata de usar mejor los recursos del planeta.

Reducción del Desperdicio Textil: La nueva fibra es una alternativa ecológica a los tejidos sintéticos como el poliéster, que tardan siglos en degradarse. Al ser biodegradable y libre de químicos persistentes, reduce significativamente el impacto ambiental al final de la vida útil de las prendas.

La tecnología ya ha sido probada con éxito a escala piloto en una planta en Alemania. Una empresa emergente, Tandem Repeat Technologies, nacida del laboratorio de Penn State, ya trabaja con marcas interesadas en la comercialización de esta innovadora fibra fermentada. Este proyecto posiciona a la fermentación como una base industrial sólida para la descarbonización del sector textil.

Menos residuos, más soluciones
El modelo actual de la moda rápida es insostenible. Solo en Estados Unidos, más del 66% de la ropa acaba en vertederos cada año. La mayoría, compuesta por fibras sintéticas, tarda siglos en degradarse. La fibra desarrollada por Demirel y su equipo es biodegradable y libre de químicos persistentes, lo que reduce tanto el impacto durante su vida útil como al final de esta.

No compite con alimentos: A diferencia del algodón o ciertas fibras sintéticas de origen vegetal, esta fibra no quita espacio ni recursos a los cultivos alimentarios.

Generación de empleo local: Las plantas de producción pueden instalarse cerca de industrias de fermentación, como cervecerías o farmacéuticas, fomentando cadenas productivas regionales.

Fuentes: Vía Fermentation waste used to make natural fabric | Penn State University

La adopción de fibras proteicas biofabricadas puede impulsar el desarrollo sostenible al reducir el impacto ambiental y desvincular la producción textil de la agricultura. Un análisis del ciclo de vida indica que estas fibras requieren menos tierra y agua y ofrecen una huella ambiental global reducida en comparación con las fibras naturales.

El artículo completo está disponible en DOI 10.1073/pnas.2508931122.

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