El caso de Cuna de Platero permite observar cómo una estructura común facilita a los agricultores la gestión, la calidad, la innovación y la respuesta a las exigencias del mercado.
El pasado mes de junio, la Asamblea General de Cuna de Platero renovó su Consejo Rector para el mandato 2026-2029. Siete de sus once miembros continúan y cuatro se incorporan al órgano de gobierno, presidido por Juan Manuel Ramos. Entre las nuevas incorporaciones figura, además, la primera mujer elegida por los socios y socias para formar parte del Consejo Rector.
Más allá del relevo de nombres, la elección muestra uno de los rasgos que definen a una cooperativa agroalimentaria: los agricultores participan en las decisiones de una organización que les pertenece y que trabaja para dar respuesta a necesidades que serían difíciles de afrontar de forma aislada. En un sector como el de los berries, condicionado por la exigencia de los mercados, la calidad, la innovación tecnológica y la necesidad de planificar campañas cada vez más complejas, esa estructura compartida tiene un peso directo en la competitividad de las explotaciones.
Una empresa común al servicio de las explotaciones
Cuna de Platero nació en 1988 de la unión de agricultores de Moguer que decidieron producir y comercializar sus fresas de forma conjunta. Ese principio sigue presente en su organización actual. La Asamblea General, formada por las personas socias, es el máximo órgano de decisión; el Consejo Rector representa y supervisa la actividad, y la Dirección General coordina la gestión operativa y los distintos equipos profesionales.
La aportación del modelo cooperativo va más allá de concentrar fruta para su comercialización. Los socios cuentan con una estructura que reúne áreas como Recursos Humanos, gestión económico-financiera, comercial, técnica, producción, servicio técnico y tecnologías de la información, junto a funciones especializadas en calidad e I+D+i. Compartir estos recursos permite trasladar conocimiento y procedimientos a las explotaciones y, al mismo tiempo, coordinar decisiones que afectan al conjunto de la campaña.
Calidad e innovación como trabajo colectivo
La producción de berries destinada a los principales mercados europeos exige trabajar con estándares comunes en campo y en central. Cuna de Platero dispone de un sistema de gestión de calidad y seguridad alimentaria que abarca las distintas fases del proceso productivo y comercial. Entre los principales estándares implantados se encuentran GlobalG.A.P., junto a los módulos GRASP y SPRING, e IFS y BRC, además de auditorías periódicas de clientes y entidades certificadoras.
Para el agricultor, esta organización compartida supone disponer de asesoramiento, seguimiento y formación para incorporar los requisitos del mercado a la gestión diaria de la finca. Para la cooperativa, permite trabajar con criterios homogéneos de trazabilidad, seguridad alimentaria y calidad, aspectos que condicionan el acceso a la distribución nacional e internacional.
La misma lógica se aplica a la innovación. La inversión en I+D+i, la evaluación de nuevas variedades, la digitalización de procesos o la incorporación de tecnología agrícola pueden desarrollarse desde una estructura común y trasladarse después a las explotaciones. El conocimiento generado deja así de depender de iniciativas individuales y se convierte en una herramienta compartida por el conjunto de la organización.
Más capacidad para responder al mercado
Los clientes de Cuna de Platero son principalmente cadenas de supermercados que demandan fruta fresca con especificaciones concretas de calidad, seguridad y servicio. La cooperativa orienta parte de su estrategia a mantener una oferta continuada de berries y a mejorar la planificación de sus clientes durante todo el año. Alcanzar ese objetivo requiere coordinar producción, variedades, manipulación, logística y comercialización, y hacerlo con una visión que integre a numerosas explotaciones.
La dimensión colectiva también aumenta la capacidad para dialogar con proveedores, centros de investigación, administraciones y otros agentes del sector. Cuna de Platero forma parte, entre otras entidades, de Freshuelva, Interfresa, Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía y la asociación 5 al Día. Son espacios en los que el conocimiento, la representación sectorial y la colaboración adquieren una escala que difícilmente podría alcanzar cada productor por separado.
Gobernanza cercana al agricultor
Las elecciones al Consejo Rector de Cuna de Platero se celebran cada tres años y todos los socios y socias pueden presentar su candidatura. Los miembros elegidos ejecutan los acuerdos adoptados por la Asamblea General. En la renovación de 2026, la continuidad de siete consejeros se combina con cuatro nuevas incorporaciones, una fórmula que busca mantener experiencia y sumar nuevas perspectivas.
El nuevo presidente, Juan Manuel Ramos, ha situado entre las prioridades del mandato una gestión “estable, cercana a los socios y orientada a los retos del sector”. Ese planteamiento resume una de las particularidades del cooperativismo: quienes toman las decisiones estratégicas conocen de primera mano la realidad productiva porque forman parte de ella.
El modelo cooperativo no elimina por sí mismo los riesgos de una actividad expuesta al clima, la evolución de los costes, la disponibilidad de mano de obra o los cambios del mercado. Sí proporciona una estructura para afrontarlos con recursos compartidos, capacidad técnica y una estrategia común. En Cuna de Platero, esa forma de organización conecta la actividad de los agricultores con la calidad del producto, la innovación, el servicio al cliente y el desarrollo económico y social de Moguer y su entorno.
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