El ICEA,Institució Catalana d’Estudis Agraris y el Col·legi d’Agricoles i Forestals de Catalunya presentan un diálogo de actualidad con MercaBarna
CRÓNICA
En un contexto donde la resiliencia de la cadena de suministro se ha vuelto un pilar fundamental para la seguridad alimentaria y la transición ecológica ; un encuentro en la sede del Col·legi d’Enginyers Tècnics Agrícoles i Forestals de Catalunya organizada por la Institució Catalana d’Estudis Agraris, ICEA tuvo a directivos y mayoristas Mercabarna de protagonistas.
Los participantes han puesto de manifiesto la necesidad de fortalecer y modernizar los vínculos entre los productores de alimentos y la comercialización. El encuentro y el debate propuesto por el ICEA fué un intercambio de ideas sobre los retos que enfrentan los alimentos con los ODS del European Green Deal, del campo a la mesa.
La apertura del acto, a cargo de Pau Parés, presidente de la demarcación de Barcelona del Colegio, sentó las bases en este debate: la interdependencia necesaria entre quiénes cultivan la tierra y quiénes facilitan su distribución de los alimentos.
En la propuesta del diálogo “alimentos, mercado y ciudad”, el conferenciante invitado era Pablo Vilanova, director general de Mercabarna, para presentar a la institución no solo como un núcleo logístico, sino como un ecosistema, la «Mercabarna de las personas», dijo.. Vilanova destacó el papel central que juegan los productores de proximidad dentro de la Unidad Alimentaria, subrayando cómo el volumen de personas y mercancías que transita diariamente por el recinto es, en última instancia, el motor de un ecosistema que conecta directamente productores agroalimentarios con los consumidores, en su mayoría de Catalunya.
El núcleo de la jornada fue una mesa redonda con productores agrarios del Baix Llobregat y del Maresme junto a representantes del comercio mayorista de alimentos presentada por Joaquim Ros, miembro de la junta permanenete del ICEA, ex-director de mercados en MarcaBarna.
Mercabarna tiene una historia con 3 fechas, las de sus comienzos en 1967, 1971 y después en 1988, todo cambió, . El 11 de enero de 1988, el Mercado Central de Frutas y Hortalizas de Barcelona dio un giro radical a su funcionamiento: pasó del horario nocturno al diurno (el famoso “paso de la noche al día” o la “revolución del día”). A partir de entonces los operadores de Mercabarna trabajan despiertos; y sus noches son para dormir.
El cambio de horario en Mercabarna significó calidad de vida para los trabajadores, facilitó la importación y exportación de mercancías y consolidó la incorporación de mujeres en las dinámicas empresariales, del comercio de alimentos.
La Mercabarna actual ha evolucionado desde los años 1971-1994, representando una plataforma para los mercados centrales de Barcelona, y después convirtiéndose entre 1995-2012 en una unidad alimentaria para la ciudad, y posteriormente entre 2013 a 2021 un Hub Alimentario para el Mediterráneo y actualmente un completo ecosistema alimentario.
El hub alimentario de Barcelona, MercaBarna, significa el 30% del comercio de frutas y verduras de Barcelona. Es un polígono alimentario, casi una “ciudad”, con estructuras de soporte a los usuarios, servicios para los operadores y compradores. Actualmente es un mercado ejemplar, en el panorama de mercados mayoristas europeos; con criterios de sostenibilidad singulares; “recuperan 900.000 kilos de frutas y verduras”
Por Mercabarna pasan + de 2,5 millones de toneladas de alimentos, hay 7.500 trabajadores y 550 empresas, cada día entran en el mercado 20.000 usuarios en 11.500 vehículos para distribuir alimentos a 10 millones de consumidores. Actualmente más de 1 de cada 3 kilos de alimentos se exportan, el 100% de sus plataformas mayoristas están cubiertas de placas solares y el 100% de la energía contratada es verde.
En cuanto al origen de las frutas y verduras comercializadas desde Mercabarna, el 15% provienen de productores catalanes y el 60% del resto de España; explica Pablo Vilanova. En cuanto a los otros proveedores, el 12% son europeos y 13% de otros orígenes. De las casi 350.000 toneladas de frutas y hortalizas comercializadas desde Mercabarna, casi la mitad las distribuyen las 200 empresas de la ZAC, zona de actividades complementarias., empresas todas ellas con carácter diferenciador en el comercio.
El debate, organaizado por el ICEA, trazó una radiografía compleja de la realidad actual. Por un lado, los agricultores expusieron la dureza intrínseca de su actividad y la incertidumbre que rodea el futuro generacional en el campo, contrastando la visión de los productores más veteranos con la de los más jóvenes. Por otro lado, los representantes del comercio resaltaron la confianza mutua como piedra angular de sus relaciones comerciales, proponiendo acuerdos estables para una integración fluida de los alimentos de proximidad en la cadena de consumo, en las tiendas, mercados minoristas de los barrios en las ciudades, hostelería y hogares..

Participaron -ver la imagen- Jordi Arenas (de Alella), Helena Ràfols de Fruit Ràfols, Pere Prats de la AGEM, Agrupació d,Empresaris Majorsites de Fruites y Verdures de Merbarna, y Germán Domínguez.
Un aspecto de especial relevancia que emergió durante las intervenciones fue el papel estratégico del Parque Agrario del Baix Llobregat y el cambio generacional de los productores de alimentos en Catalunya.. Ante la cercanía a un área metropolitana densamente poblada, se reivindicó su potencial, aunque no exento de retos, tales como las necesidades de inversión y la urgencia de formación de precios justos. Asimismo, los participantes destacaron la labor de la Asociación de la Pagesia de Mercabarna como interlocutora clave para la defensa de los intereses productivos frente a la dirección de la Unidad Alimentaria.
El acto concluyó con la intervención de Jordi Sala, presidente de la ICEA, destacando que los mercados mayoristas deben actuar como espacios de acogida que garanticen que la producción local llegue a los consumidores con la rapidez y los estándares de calidad exigidos. En última instancia, la jornada dejó claro que la cooperación entre ingenieros, productores, comerciantes e instituciones no es solo una opción, sino una necesidad para garantizar la eficiencia de un sector que, a pesar de sus desafíos, continúa siendo la base sobre la que se sustenta el comercio y consumo de alimentos.
En la foto de cabecera, Pablo Vilanova, actual director de Mercabarna.
Vilanova se incorpora al recinto alimentario barcelonés en 2007
y ha promovido proyectos de energía renovable fotovoltaica, el sistema integral de gestión de residuos
y el Foodback, centro de aprovechamiento alimentario
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