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Cercano y cercano. Se pueden comprar alimentos en cualquier sitio. Los canales alternativos de ahora son los del pasado.

El caso de la reinaguración del Mercat Central de Tarragona convertirá este equipamiento en la “locomotora” comercial del centro de la ciudad dice su alcalde J.F.Ballesteros. Nueve años y medio de obras; ya tocaba ya, dice un cliente.

El mercado urbano de Tarragona es la obra más importante emprendida por el Ayuntamiento con un coste de 46 millones de euros. Tiene un 48 paradas en una planta de unos 2.500 metros cuadrados, en estas tiendas de mercado, los concesionarios ocupan cerca de 800 y el resto son servicios comunitarios. En la planta subterránea se ha instalado un Mercadona. En el mercado hay 10 paradas de venta de pescado y mariscos, 8 de frutas y hortalizas, y 6 de charcutería, precocinados, pesca salada, frutos secos, panadería y bares.

Los ciudadanos de Tarragona creen que el nuevo horario acordado en el mercado municipal renovado es una excelente noticia, estarán abiertos todo el día, desde las 8.30 a las 21 h

Sobre las tiendas y los compradores de alimento
Sobre las tiendas y los compradores de alimentos, en los países, regiones o municipios en dónde hacen crecer el interés por frutas, verduras o alimentos de tradición cercanos, tienen mercadillos callejeros muy populares para la gente, y a la vez sus participantes los aprecian como parte de su ocio ciudadano.

En las centros urbanos la gente acude a callejear. Un concepto como el de “pasillear” o entretenerse un rato entrando en tiendas; es la misma costumbre que hace tan populares los mercados tradicionales; especialmente en los municipios que modernizan estos espacios integrándolos en las reformas urbanísticas de los barrios en las ciudades inteligentes.

El icónico mercado de La Boquería en Las Ramblas de Barcelona. Esta ciudad en 2017 ha reestrenado el “mercat de San Antón”

 

Nuevos barrios, nuevos mercados. Los mercados se adaptan a las nuevas maneras de vivir decía en “tendencias más recientes en el consumo de frutas y hortalizas, pescados y carnesVictor Martínez Cerdeño, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, en un artículo en la revista Distribución y Consumo.

Los mercados municipales llevan décadas participando en la vertebración de las ciudades. Este formato comercial cuenta con un conjunto de atributos específicos que incrementa sus fortalezas en el tejido distributivo de alimentos. Algunos de estos atributos son:

  • Especificidad de los alimentos ofertados. Generalmente facilitan la exposición y visibilidad de los productores cercanos o de la región
  • La garantía de la calidad es la del minorista. Al día siguiente el cliente puede mostrarle su satisfacción o disgusto. Los puestos de un mercado compiten entre ellos con alimentos similares y las calidades se explicitan
  • La diversidad y complementariedad de la oferta es explícita. Es como una enorme cesta de alimentos perecederos
  • La proximidad de la clientela en los mercados fué un valor de antaño. En algunos municipios puede continuar siéndolo. Ahora mercados bien gestionados podrían ser de extraordinario valor para los productores locales.
  • En un mercado urbano moderno es fácil realizar la compra completa de alimentos frescos en el mismo lugar, adquirir IV y V gamas frescas o cocinadas durante el día, e incluso comer extraordinariamente bien, fresco, bueno, rápido, y,… saludable.
  • En los mercados hay una adaptación rápida de precios y surtidos. En los mercados de ahora se prestan servicios complementarios y personalizados. Hasta Amazon compra en los mercados municipales.

Los precios cambian, como en todas partes, y la oferta continúa.
El éxito urbano de los mercados se incrementa exponencialmente con la moda de los consumo on the go

Los mercados municipales se han adaptado, en España, a las maneras de vivir de sus clientes. En cada mercado o barrio tienen ofertas adecuadas que se ajustan a los deseos y necesidades de los visitantes.. Los precios están en consonancia con la sensibilidad de la demanda.

En los barrios turísticos no siempre hay que esperar la venta de standard si no mejor una oferta “original” para una nueva clientela. En los mercados no hace falta la publicidad para atraer clientes, la propia señalética de calles y ciudades igual como indica como ir a la catedral también dice “mercado” y seguir la flecha.

La autora del libro ‘la dictadura de los supermercadosNazaret Castro, explica cómo la gran distribución organizada decide lo que consumimos, al tiempo que dificultan la relación de los consumidores con los productores locales y compiten con las tiendas de barrio con ventajas desproporcionadas. En este libro, en vez de denunciar los desmanes del sector productivo o de criticar al consumismo desaforado, apuntan hacia los de en medio, las profesiones de la gran distribución y las consecuencias de sus excesos en la concentración de la oferta.

Me interesa conectar lo local con lo global, dice Castro, relaciono lo que cobra una empleada de Zara con la explotación de los trabajadores en origen; pretendo que el lector se sienta interpelado, pero que también le empiecen a importar los impactos que creamos en otros lugares. La gran distribución organizada, GDO, ha cambiado la forma de comprar, pero también ha modificado el urbanismo y el tejido social: los mercados populares con productos locales y las tiendas de barrio son especies amenazadas o en peligro de extinción.

Ver también en HorticulturaBlog. Los mercados se reinventan más allá de las compras de productos frescos y de calidad al añadir espacios gourmet, que convierten a históricos edificios en deliciosos reclamos turísticos y puntos de paso o destino para callejear las compras.

Los mercados se reinventan como reclamo turístico

Rotterdam

De los “nuevos mercados” hay ejemplos en Valencia, Fuengirola, La Coruña, Reus, ahora Tarragona y en tantas ciudades mediterráneas. El mercado de San Miguel, al lado de la plaza Mayor de Madrid o La Boqueria con 216 puestos, cerca de 1000 años de historias y visitado cada día por 50.000 personas que pasean por Las Ramblas de la capital de Catalunya. En Rotterdam el mercado es “un monumento de los que tanto gustan firmar los arquitectos mediáticos, es una construcción icónica en la ciudad.