Bajo el lema “Fresh First” , la organización Fresfel defiende que potenciar la producción y el consumo de alimentos frescos representa una inversión estratégica de triple impacto, capaz de generar beneficios directos para los ciudadanos, el medio ambiente y la economía del territorio comunitario
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La asociación europea del sector hortofrutícola fresco ha lanzado una contundente llamada de atención a las instituciones comunitarias para exigir que las frutas y hortalizas dejen de ser un actor secundario y se coloquen en el auténtico centro de las políticas agrícolas, fiscales y de salud pública. Bajo el lema “Fresh First” , la organización defiende que potenciar la producción y el consumo de alimentos frescos representa una inversión estratégica de triple impacto, capaz de generar beneficios directos para los ciudadanos, el medio ambiente y la economía del territorio comunitario.
Durante la 11.ª Conferencia Anual sobre Instrumentos Financieros del FEADER en Milán, Freshfel Europe reclamó un aumento significativo en la financiación de la Política Agrícola Común (PAC) para el sector hortofrutícola.
Los puntos clave de la noticia explican que hay un “desbalance presupuestario”. Es decir que pese a tener una baja huella de carbono y alinearse con los objetivos climáticos de la UE, las frutas y hortalizas reciben solo cerca del 3% de los fondos de la PAC, frente a casi el 80% destinado a la producción animal (responsable de más del 50% de las emisiones agrícolas).
También son claves el impacto en salud y medio ambiente. El consumo medio en la UE es de 350 g diarios por persona, por debajo de los 400–800 g recomendados por la OMS, lo que coincide con un alza en el consumo de ultraprocesados.
Freshfel defiende que alinear los presupuestos para fomentar dietas vegetales debe ser una prioridad política y sanitaria.
Se reclama financiación a medida y tener en cuenta los riesgos climáticos. Freshfel insta a la Comisión Europea y al BEI a ofrecer instrumentos financieros más flexibles para pequeños productores y a crear seguros específicos frente a riesgos climáticos, plagas, estrechos márgenes y falta de relevo generacional.
Desde el punto de vista sanitario, la indsutria hortícola europea recuerda que más del noventa por ciento de los fallecimientos en la Unión Europea tienen su origen en enfermedades no transmisibles como el cáncer, las dolencias cardiovasculares o la diabetes, todas ellas estrechamente ligadas a los hábitos de vida y alimentación.
Frente a una realidad en la que por cada euro invertido en alimentación la sociedad asume hasta dos euros adicionales en costes sanitarios, las frutas y hortalizas se consolidan como una medicina natural infrautilizada que apenas cuenta con el respaldo firme de las políticas educativas o fiscales actuales.
A este beneficio para la salud pública se suma un papel protagonista en la sostenibilidad medioambiental. Con una huella ecológica muy reducida y una alta eficiencia en la gestión de los recursos naturales y la superficie de cultivo, los campos y huertos europeos no solo preservan la biodiversidad y la salud de los suelos, sino que actúan como sumideros clave de carbono, alineándose de forma natural con las ambiciones climáticas de cero emisiones netas fijadas por Bruselas.
Este enfoque no solo responde a criterios ambientales o de salud, sino que se apoya en la fortaleza de un mercado intracomunitario en plena expansión. Datos recientes compartidos por Wilco van den Berg, responsable de datos y digitalización en GroentenFruit Huis:
Demuestran cómo potencias comerciales como los Países Bajos están consolidando este liderazgo proveedor dentro de la UE.
Hasta el mes de julio, las ventas hortofrutícolas holandesas hacia el exterior alcanzaron un récord histórico de 6.300 millones de kilos por un valor de casi 11.000 millones de euros, impulsadas por envíos sin precedentes de peras, cebollas, pepinos, aguacates, batatas y fresas, combinando la producción propia con la reexportación de producto importado hacia mercados clave como Alemania, Bélgica y el Reino Unido.
Para Freshfel Europe, cifras de este calibre demuestran el peso de una industria que mueve anualmente más de 300.000 millones de euros y comercializa más de 73 millones de toneladas en el mercado comunitario.
El gran reto pendiente pasa por estimular la demanda ciudadana hasta alcanzar las recomendaciones de los expertos, situadas en unos 800 gramos diarios por persona, un objetivo que debe ir acompañado de un incremento proporcional en la producción europea para garantizar el abastecimiento y la soberanía alimentaria del continente.
Fuente:
Freshfel Europa. (marzo de 2026). El valor de los productos frescos: las personas, el planeta y el mercado merecen un enfoque que priorice la frescura . LinkedIn.







