Los restaurantes podrían incluir etiquetas eco-store en sus menús

Una imagen de Hans, en Pixabay

 

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«Restaurantes sostenibles” se adhiere a la Declaración de Glasgow con el fin de solidarizarse con el espíritu, contenido y objetivos de la alimentación sostenible y contribuir a la lucha contra el cambio climático.
La Declaración de Glasgow completa, AQUÍ

La Declaración sobre la alimentación y el clima de Glasgow, se redactó en asociación con redes internacionales de municipios y autoridades locales, agencias de las Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales, que trabajan en sistemas alimentarios y cambio climático, en consulta con los gobiernos municipales, regionales y nacionales.

Según cuentan en el foro profesional de la restauración sostenible -una actividad creada por Mario Cañizal- en un contexto de economía circular, en Francia ya cuentan con los primeros platos dotados de información sobre su huella de carbono.

La marca FoodChéri publica un Eco-Score junto con sus recetas. El cálculo del EcoStore incluye producción, procesamiento, transporte, estacionalidad de ingredientes, fabricación y reciclabilidad de empaques, entrega, reciclabilidad de empaques, etiquetas (orgánicas y de calidad) para establecer una puntuación de 100 puntos. sintetizado por una letra de la A a la E.

Una imagen de restauración sostenibles

La Declaración de Glasgow propone acciones para garantizar la plena contribución de las universidades a la construcción europea como uno de los actores principales en un contexto global. Esta agenda de acción es la continuación del trabajo iniciado por la EUA en Salamanca (2001) y en Graz (2003). #GlasgowDeclaration #COP26

La Declaración de Glasgow pretende reunir a autoridades locales de todo tipo y tamaño -desde ciudades pequeñas y medianas hasta megaciudades, distritos y regiones, estados federales y provincias- que se comprometan a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), y exhorta a los gobiernos nacionales y a las instituciones internacionales a actuar.

Los sistemas alimentarios actuales representan entre el 21 y el 37% del total de los gases de efecto invernadero, GEI y contribuyen a la degradación ambiental, a las desigualdades socioeconómicas, a los problemas de salud pública y a la inseguridad alimentaria. A su vez, los sistemas alimentarios también se ven afectados por la crisis climática y de la naturaleza, que ya ha empezado a perturbar la previsibilidad de los rendimientos y los precios de los alimentos, la fiabilidad de la distribución, así como la calidad y la seguridad alimentaria para todas las personas.

Para responder a los desafíos que plantean los GEI se requiere un enfoque de sistemas alimentarios sostenibles que aborde el espectro y la complejidad de las interacciones en los sistemas alimentarios. Este enfoque toma en cuenta el abanico de actores e interacciones que conforman nuestros sistemas alimentarios, incluyendo la producción, elaboración, suministro, consumo y desecho de alimentos. Además, reconoce sus profundas interconexiones con la salud pública y los factores socioculturales, económicos, biofísicos e institucionales subyacentes que conforman nuestros sistemas alimentarios. Este enfoque reconoce el potencial de los sistemas alimentarios para generar impactos positivos y su rol en la incorporación de la sostenibilidad en la vida y práctica diarias.

La mayoría de las innovaciones del sistema alimentario sostenible ocurren a nivel local y regional. Sin embargo, la falta de reconocimiento, autoridad y apoyo de los gobiernos nacionales y de los organismos internacionales a las políticas y alianzas de los sistemas alimentarios locales y regionales desincentivan este tipo de experimentación. El desarrollo de políticas alimentarias integradas serviría para corregir estas carencias, especialmente a través de mecanismos de gobernanza multinivel y multiactor.

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