El cambio climático y la globalización exacerban los riesgos de contaminación al modificar los patrones de contaminación ambiental y facilitar el rápido movimiento transfronterizo
Beatriz Riverón,
Bioquímico farmacéutica
INFORMACIÓN
La prevención de la contaminación química en los alimentos sigue siendo un desafío constante para la industria alimentaria y las autoridades reguladoras, debido a la diversidad de estos riesgos y a sus importantes efectos adversos para la salud.
La exposición humana a sustancias químicas tóxicas transmitidas por los alimentos puede provocar síntomas agudos como dolores de cabeza y náuseas, y con una exposición prolongada, graves consecuencias crónicas, como trastornos del desarrollo, daños orgánicos y cáncer.
Los contaminantes químicos provienen de múltiples fuentes, entre ellas ambientales, agroquímicos, toxinas naturales, sustancias químicas generadas durante el procesamiento, contaminantes provenientes del envasado e introducidos durante el almacenamiento y el transporte.
Las presiones actuales, en particular el cambio climático y la creciente globalización, exacerban aún más los riesgos de contaminación al modificar los patrones de contaminación ambiental y facilitar el rápido movimiento transfronterizo de productos alimenticios.
Estas dinámicas ponen de relieve la necesidad de estrategias integrales y proactivas de seguridad alimentaria que integren tecnologías de detección avanzadas, prácticas de mitigación sostenibles y marcos regulatorios eficaces.
En los últimos años, la atención científica, regulatoria y pública hacia los riesgos químicos para la seguridad alimentaria ha aumentado, posicionando la contaminación química como un tema prioritario dentro de las agendas mundiales de salud y desarrollo sostenible.

La imagen, de Isra, M. et al, 2026, ilustra estrategias para detectar y mitigar el efecto de contaminantes alimentarios
Los marcos normativos internacionales reconocen explícitamente la contaminación química de los alimentos como un problema de salud pública; por ejemplo, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas incluyen metas para reducir las enfermedades y la mortalidad asociadas con la exposición a sustancias químicas peligrosas, incluida la exposición a través de alimentos contaminados, para 2030. Sin embargo, se siguen reportando incidentes de contaminación importantes y riesgos de exposición crónica en todo el mundo.
Los riesgos químicos en los alimentos también contribuyen sustancialmente a las pérdidas económicas y siguen siendo un importante desafío para la seguridad alimentaria, particularmente en los países de ingresos bajos y medios, donde los sistemas de vigilancia, aplicación de la ley y gestión de riesgos aún están en desarrollo.
A nivel mundial, problemas persistentes como la contaminación por metales pesados en alimentos básicos, los brotes recurrentes de micotoxinas y los incidentes de adulteración de gran repercusión, como la contaminación por melamina (por simular riqueza en proteínas y productos nitrogenados) en productos lácteos, siguen exponiendo vulnerabilidades estructurales en la gobernanza de la inocuidad alimentaria.
La complejidad de las redes de suministro interconectadas “de la granja a la mesa” complica aún más el monitoreo y el control, lo que refuerza la necesidad de mecanismos de supervisión rigurosos y una colaboración internacional más sólida.
Para respaldar una síntesis crítica de los avances recientes, Isra, M. et al identificaron literatura mediante búsquedas estructuradas en las principales bases de datos académicas, con énfasis principal en artículos publicados desde 2024-2025, complementados con estudios fundamentales anteriores cuando fue necesario para proporcionar contexto.
Los términos de búsqueda se construyeron en torno a tres temas interrelacionados como clases de contaminantes químicos: metales pesados, micotoxinas, residuos de plaguicidas, contaminantes orgánicos persistentes, nanoplásticos; y el empleo varios métodos de detección, por ejemplo, espectroscopia, cromatografía, espectrometría de masas, entre otros, y evaluación de riesgos, se están tornando rutineros.
La revisión identifica lagunas de conocimiento críticas, cuellos de botella tecnológicos y prioridades políticas, lo que subraya la necesidad de una innovación multidisciplinaria y esfuerzos regulatorios coordinados para garantizar un suministro de alimentos más seguro y sostenible ante los riesgos cambiantes de los contaminantes químicos.
Fuentes
Isra, M.; Engelen, A.; Antuli,Z. A. K.; Umboh, R. J. J. (2026)
Advances in food chemical contaminant detection and mitigation: Technological innovations, public health implications, and future directions
Food Control, 187: 112125.
https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0956713526001702 Acceso el 28/03/2026.
https://doi.org/10.1016/j.foodcont.2026.112125 Acceso el 28/03/2026.
Imagen
https://brasil.un.org/pt-br/105688-%E2%80%8Bano-internacional-das-frutas-e-vegetais-diversidade-dos-alimentos-%C3%A9-essencial-para Acceso el 28/03/2026.




