El sector del aceite de oliva afronta un escenario marcado por el cambio climático, la transformación digital, la lucha contra el fraude y la creciente exigencia de demostrar sostenibilidad. El diagnóstico presentado en el Olive Oil World Congress 2026 apunta hacia un modelo basado en resiliencia, innovación, calidad, salud y confianza
El aceite de oliva afronta una etapa decisiva en la que la adaptación al cambio climático, la innovación tecnológica, la garantía de calidad y la comunicación con el consumidor se han convertido en elementos inseparables. El sector debe responder simultáneamente a estos desafíos para mantener la competitividad de las explotaciones, garantizar la autenticidad del producto y aprovechar el crecimiento de la demanda internacional.
La presión climática es uno de los principales retos. La región mediterránea se está calentando al doble de la media mundial y las previsiones apuntan a descensos de hasta el 44% en el rendimiento del olivar en el sur de España. El aumento de las temperaturas puede favorecer además la aparición de plagas, alterar la floración y adelantar los episodios de calor extremo.
Ante esta situación, la conservación de la diversidad genética, la selección de variedades más resistentes y una gestión más eficiente del agua y del suelo serán fundamentales. Iniciativas como GEN4OLIVE han caracterizado más de 600 variedades y han contribuido a conservar material genético en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard. Al mismo tiempo, la adaptación debe permitir mantener la viabilidad de las pequeñas y medianas explotaciones, esenciales para el paisaje y la economía de muchas zonas mediterráneas.
Digitalización para utilizar mejor los recursos
La tecnología ofrece nuevas herramientas para afrontar estos retos. La inteligencia artificial, los drones y los sensores permiten optimizar el manejo del olivar y han conseguido ahorros documentados de hasta un 68% en agua de riego y un 35% en productos fitosanitarios.
Sin embargo, la incorporación de estas soluciones todavía no es homogénea. Los pequeños productores encuentran mayores dificultades para acceder a tecnologías avanzadas y a la formación necesaria para utilizarlas, en un contexto en el que la recolección puede representar cerca de la mitad de los costes de producción del olivar tradicional.
Por ello, la transformación digital del sector requiere no solo nuevas herramientas, sino también capacitación y modelos de negocio que permitan que la innovación llegue a explotaciones de diferentes tamaños.
Autenticidad y calidad como garantía para el consumidor
La competitividad del aceite de oliva también depende de su capacidad para demostrar que el producto comercializado responde realmente a la categoría y características que declara.
El fraude continúa siendo uno de los principales riesgos para el sector, con prácticas como la desodorización suave o determinadas mezclas diseñadas para dificultar su detección. Frente a ello, se plantea reforzar la armonización entre el Codex Alimentarius y el Consejo Oleícola Internacional (COI), además de avanzar en herramientas como los esteroles, utilizados como huella de autenticidad, y la resonancia magnética nuclear (RMN).
El panel de cata mantiene asimismo un papel fundamental. Cuatro décadas después de su creación, existen 150 paneles registrados en 2026 y presencia en 27 países. El futuro pasa por combinar este conocimiento sensorial con tecnologías como la nariz electrónica, la inteligencia artificial y los biomarcadores.
También sigue pendiente acercar al consumidor las características que diferencian a un aceite de calidad. El amargor y el picor, por ejemplo, deben dejar de interpretarse necesariamente como defectos y entenderse como atributos relacionados con las características del producto.
La salud refuerza el valor del aceite de oliva
La evidencia científica constituye otra de las grandes fortalezas del sector. Los resultados de los ensayos PREDIMED y CORDIOPREV indican que un incremento de 25 gramos diarios de aceite de oliva se asocia con una reducción del 16% del riesgo cardiovascular, del 22% del riesgo de diabetes y del 11% de la mortalidad por cualquier causa.
La investigación continúa profundizando en los compuestos fenólicos del aceite de oliva, entre ellos el hidroxitirosol, la oleuropeína y el oleocantal, y en su posible relación con la salud cerebral y el envejecimiento saludable.
Además, los subproductos generados por la actividad oleícola pueden convertirse en una fuente de nuevos ingredientes y productos de valor añadido, abriendo oportunidades en el ámbito de los nutracéuticos.
Sostenibilidad y economía circular
La sostenibilidad se presenta como otro de los grandes ejes de transformación del sector. Los aproximadamente 11 millones de hectáreas de olivar existentes en el mundo contribuyen a la captura de carbono, mientras que el COI trabaja en un sistema de certificación de créditos de carbono respaldado por tecnología blockchain.
La economía circular ofrece también importantes oportunidades. Solo alrededor del 20% del peso de la aceituna termina convertido en aceite, mientras que el 80% restante puede aprovecharse para obtener productos como energía, biofertilizantes o antioxidantes.
La gestión de la biodiversidad y de los servicios ecosistémicos aporta además un valor económico que cada vez cobra mayor importancia. En paralelo, los marcos ESG y la normativa CSRD están haciendo que la sostenibilidad verificable pase de ser un elemento diferenciador a convertirse progresivamente en una condición para acceder a determinados mercados.
El sector también avanza hacia una visión menos polarizada de los sistemas productivos: tanto el olivar tradicional como los sistemas intensivos pueden ser sostenibles cuando se gestionan adecuadamente y se adaptan a las condiciones ambientales y productivas.
Los mercados internacionales buscan algo más que producto
Mientras afronta estos desafíos, el aceite de oliva continúa ampliando su presencia internacional. El consumo mundial ha aumentado un 83% desde los años noventa y alcanza actualmente unos 3,2 millones de toneladas. Estados Unidos representa el 35% de las importaciones mundiales y mercados como Brasil, China o Japón han registrado incrementos superiores al 400%.
Este crecimiento plantea un nuevo reto: explicar al consumidor qué hace diferente al aceite de oliva. El producto ya no compite únicamente por volumen o precio, sino también por autenticidad, origen, experiencia y confianza.
La comunicación debe adaptarse a cada mercado, cultura y generación. Las redes sociales tienen un papel especialmente importante para conectar con los consumidores más jóvenes, mientras que el storytelling vinculado al origen y el oleoturismo pueden transformar la experiencia de visitar un territorio productor en una herramienta de promoción.
La educación del consumidor también resulta estratégica, especialmente entre las generaciones más jóvenes, que constituirán la demanda futura.
Un diagnóstico para el futuro del sector
Estas cuestiones fueron uno de los ejes del Olive Oil World Congress 2026, celebrado los días 2 y 3 de julio en el Centro Cultural de Belém de Lisboa, donde científicos, productores, instituciones y representantes de países productores y consumidores analizaron el futuro del sector.
El encuentro, respaldado institucionalmente por el Consejo Oleícola Internacional, CIHEAM Zaragoza y la Fundación Dieta Mediterránea, además de diferentes administraciones españolas y portuguesas, puso de manifiesto la necesidad de abordar conjuntamente clima, tecnología, calidad, salud, sostenibilidad y comunicación.
Entre las entidades privadas que respaldaron esta segunda edición se encuentran Olivum, AgroBank, BPI de Grupo CaixaBank, la Interprofesional del Aceite de Oliva Español, GEA Group, Novonesis-Univar Solutions, APOAC, Adsaica, Feria de Zaragoza, Kubota, Dazeite y Siliker.
El diagnóstico apunta así hacia un cambio de enfoque: el futuro del aceite de oliva no dependerá únicamente de producir más, sino de producir de forma resiliente, demostrar la calidad, aprovechar la innovación, valorizar los beneficios para la salud y construir una relación de confianza con el consumidor.
Más información en Olive Oil World Congress
Informaciones relacionadas
El OOWC abre el acceso gratuito a las ponencias de su primer congreso
Crece la influencia del aceite de oliva ante retos globales




