El desarrollo de cianobacterias, productoras de microcistinas, compuestos tóxicos, puede darse cuando las aguas tienen mucha materia orgánica u otros condicionantes
Beatriz Riverón, Bioquímico farmacéutica
Las cianobacterias (un grupo importante de microalgas), microorganismos fotosintéticos procariotas ampliamente distribuidos en ambientes marinos y de agua dulce, poseen una notable adaptabilidad ambiental.
Las microalgas representan un recurso natural excepcionalmente valioso, rico en diversos compuestos bioactivos de alto valor, como vitaminas, aminoácidos esenciales, ácidos grasos poliinsaturados, minerales, carotenoides, enzimas y fibra dietética.
Debido a su inmenso potencial, las microalgas se han convertido en una de las fuentes más prometedoras e innovadoras de nuevos alimentos y productos funcionales. Sin embargo, incluso en diversas condiciones extremas, como altas temperaturas, luz intensa, alta salinidad o bajo nivel de oxígeno, pueden desarrollarse cianobacterias y reproducirse persistentemente.
Condiciones para el desarrollo de cianobacterias
En aguas enriquecidas con materia orgánica y nutrientes como nitrógeno ( y fósforo, las cianobacterias pueden proliferar rápidamente y formar poblaciones dominantes. Sin embargo, la producción masiva de cianobacterias no solo altera gravemente las funciones de los ecosistemas acuáticos y degrada la calidad del agua, sino que también puede amenazar la salud humana a través de vías directas o indirectas y se han convertido en un importante problema ecológico que amenaza la seguridad ambiental del agua y la salud pública, y se están intensificando bajo la influencia del cambio climático y las actividades antropogénicas.
Microcistinas
Entre las diversas toxinas cianobacterianas, las microcistinas han atraído especial atención debido a su amplia distribución; son metabolitos secundarios estables y altamente tóxicos, producidos por varias cianobacterias de agua dulce, entre cuyos principales géneros productores se incluyen Anabaena, Microcystis, Nostoc y Planktothrix.
Las microcistinas son toxinas peptídicas cíclicas. Su mecanismo principal de toxicidad consiste en la inhibición de las enzimas fosfatasas, lo que interrumpe la transducción de señales intracelulares. En consecuencia, esto induce toxicidad multiorgánica que afecta al hígado, los riñones y los sistemas reproductivo y nervioso.
Hasta la fecha, se han reportado más de 297 congéneres estructurales de microcistinas, de las cuales MC-LR es la variante más común y más tóxica, seguida de MC-RR y MC-YR.
Además, las microcistinas constituyen factores de riesgo importantes tanto en productos acuáticos como en nuevos alimentos derivados de microalgas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece un valor guía de 1 μg/L para microcistinas totales en agua potable, mientras que la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos recomienda un valor guía de 8 μg/L para agua recreativa.
Además de la presencia en el agua potable, las microcistinas también pueden contaminar a frutas y verduras a través del agua de riego, lo que aumenta los riesgos de toxicidad dietética.
Por lo tanto, la detección y degradación efectivas de las microcistinas son esenciales para proteger los ecosistemas y garantizar la seguridad alimentaria.
Fuentes
Shao, J.; Ji, X.; Kong, N.; Yao,Y.; Hou, L.; Hao,J. (2026).
Microcystins in the food chain: A review of transfer pathways, detection, and detoxification strategies
Food ControlVolume 187, September 2026, 112137
https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0956713526001829 Acceso el 30/03/2026.
https://doi.org/10.1016/j.foodcont.2026.112137 Acceso el 30/03/2026.
Imágenes
https://www.biotadofuturo.com.br/cianobacterias/ Acceso el 30/03/2026.
https://academia.cienciaviva.pt/recursos/recurso.php?id_recurso=182 Acceso el 30/03/2026.





