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Las secciones de frutería en las tiendas de alimentación españolas tienen la apariencia del mercado de la abundancia

 

El extraño hundimiento del precio de la sandía durante el verano en España llega tras subir la demanda por el calor y repercute en otras frutas de verano: la  COAG teme pactos comerciales y pide que investigue la AICA, dice el periódico Las Provincias.

La diferencia de precio de la sandía alcanza el 940%, señala el blog Gastronomía&Cia, explicando que la Coag ha dado a conocer los datos relativos al IPOD de julio de 2018, en el indicador de este mes y sólo tres alimentos han destacado por superar la barrera imaginaria del 500%, siendo la diferencia más significativa el precio de la sandía, que alcanzó el 940%. COAG denunció la situación pidiendo una investigación a la Agencia de Información y Control Alimentario, AICA para averiguar si existía un pacto entre los principales operadores comerciales para presionar a la baja de una forma ilegal la cotización de las sandías en el campo.

El IPOD, índice de precios en origen y destino, es un indicador español que analiza algunos productos de la cesta de la compra, para que podamos tener una idea sobre lo que se paga por los productos en el campo, y lo que los consumidores pagamos en el mercado.

La imagen corresponde a una tienda de alimentación tradicional en un municipio rural, verano 2018.

En origen, el kilo de sandía se cotizó este verano a 0’10 euros, lo que supone una caída de 13 céntimos respecto al precio del mes de mayo, esta reducción se ha trasladado en su totalidad al consumidor ya que en el mercado, pagamos una media de 1’04 euros por kilo. Por parte de la coordinadora se solicita a la Agencia AICA que abriera una investigación para determinar si existía un pacto entre los principales operadores comerciales para presionar a la baja de una forma ilegal la cotización de las sandías en el campo.

Hay otras verduras en la mirada hacia el desbarajuste de precios que a veces se convierte la cadena de suministro de frutas y hortalizas, como los ajos que tienen elevadas diferencias de precios entre lo que cobran los productores y lo que se paga en los mercados, en otras ocasiones son los calabacines con diferencias de 763%, dicen en Coag.

El también valenciano periódico Levante quisiera ver en la cadena de suministro de la industria hortícola una estrategia agroalimentaria que incluyera la reducción de intermediarios, explican citando un documento elaborado por el ayuntamiento de la capital valenciana.

En el documento Estrategia Alimentaria València 2025 se propone fomentar los hábitos alimentarios saludables y sostenibles, y aprovechar para ello la particularidad que supone en la ciudad de València, rodeada de un cinturón de huerta. València bien podría ser un laboratorio para tratar de adivinar las opciones de una “horticultura local” en las regiones mediterráneas. (Ver también “la horticultura de proximidad es una oportunidad”)

València es una ciudad en la que se reconocen amenazas a su huerta periurbana, como la pérdida de suelo agrícola, la precariedad de infraestructuras, las ordenanzas que obstaculizan la aparición de canales de comercialización de proximidad y la pérdida de patrones alimentarios basados en la dieta mediterránea. Por el contrario, desde algunos sectores sociales quisieran jugar a favor de corriente por el progresivo incremento de las iniciativas ecológicas, y la creciente sensibilidad ciudadana hacia un consumo responsable, sostenible y cercano, así como la ventaja del mantenimiento de una red de mercados municipales.

En el plan municipal valenciano hacen referencia a los intermediarios, y defienden la idea de los «canales cortos de comercialización»; esto es, los que tienen como máximo un intermediario entre la producción y el consumo, ésto, implica «relaciones sociales en torno a la alimentación más justas, sostenibles e igualitarias», resume M.Domínguez en el Levante.

En la fruta de Extremadura cuentan sus muchas penas. Un agricultor recibe 0,40 euros por kilo de fruta mientras la central hortofrutícola que lo vende a 25 kilómetros gana 1,5 euros por kilo, dice la organización profesional agraria La Unión de Extremadura.

La Unión ha dicho que no entiende que un kilo de melocotones que le han pagado a un agricultor en Pueblonuevo del Guadiana, a 25 kilómetros de Badajoz, a 0,40 euros se transforme en 2,47 euros en un comercio de Badajoz. Por otro lado la misma organización se pregunta en agroinformación por el motivo por el cuál los consumidores, aún sabiendo de los beneficios para la salud del consumo de frutas, deciden disminuir su consumo año tras año.

En la fruta y verdura las informaciones de los precios que pagan consumidores y reciben los productores cambian velozmente de tendencia. A primeros de setiembre periódicos de Madrid como la sección Consumistas de El Mundo, dice “los precios de la fruta se disparan y ya son el producto del IPC que más se encarece”, por ello las subidas han hecho que la gente opte por comprar menos.

Hay algunas frutas, dice el periódico madrileño, se han encarecido de manera vertiginosa. La fruta que más ha subido de precio ha sido la sandía, con un alza del 22%; se ha comprado un 36% menos hasta junio. La mayor caída en demanda la tiene la uva, con un descenso de casi el 40% en volumen y aumentos considerables de precios.

Según la Unió de Llauradors valenciana también llama la atención sobre el contraste con los precios de las frutas pagados por los consumidores en supermercados y grandes superficie. Un estudio comparativo de los servicios técnicos de La Unió, con datos de distintos supermercados implantados en la Comunidad Valenciana, revela que el precio medio de la fruta de verano durante la primera semana del mes de junio es de 3,30 €/kg, mientras que el precio medio percibido por los agricultores es de 1,04 €/kg, lo que representa una diferencia entre lo que percibe el agricultor y lo que paga el consumidor de más del 300%. ¿Porqué es tan dificil regular los precios en frutas y verduras?

En el conjunto del estado española la venta de frutas y verduras se incrementa en los supermercados y baja en las tiendas tradicionales de alimentación, ahora en éstas tiene una cuota tan solo del 33,4% en frutas y del 30% en verduras. Los precios medios en España en la categoría hortalizas el año pasado fueron de 1,48 euros kilo y de 1,50 euros kilo en la fruta.

En los precios del comercio de frutas y hortalizas aparecen una vez tras otra las preguntas conocidas, sin embargo pueden hacerse otras, ¿hay una transición desde el poder de la GDO, gran distribución organizada, y los supermercados hacia los productores locales? ¿Durante el próximo decenio las corporaciones de productores serán capaces de crear otras infraestructoras comerciales para vender frutas y hortalizas en fresco y mínimamente procesadas que las que conocemos hoy en día?

Unos pocos grandes actores de la industria hortícola europea, probablemente con la ayuda de inversores, se consolidarán aún más siendo empresas, con grandes marcas. Esta es una visión del porvenir desde el Rabobank holandés. ¿Qué ocurrirá con la aparición de unas supuestas nuevas estructuras empresariales en la hortofruticultura comestible europea? En la industria hortícola moderna creen que agregar valor crea más oportunidades para los productores y satisfacciones a los clientes.

 

 

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