Denominar a algunos productos como «superalimentos» está de moda y se asocian con dieta sana; ¿qué opina la ciencia?

El CSIC dedica una publicación de su serie “Qué sabemos de…” al tema, donde se resalta la bondad de consumo de frutas y hortalizas. Lo importante es la base de la dieta en general y que ésta sea de origen vegetal

 

Imagen principal: Açaí y semillas del Amazonia. Foto de Haiadur, en Pixabay

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La búsqueda de diferenciación en los alimentos ha llevado al uso del término “súperalimentos”, haciendo referencia a sus bondades para el bienestar y la salud humana. En algunos casos el término se aplica a ingredientes de origen exótico o lejano, como puede ser el açai, las bayas goji (que ahora también se producen en España), la cúrcuma, …

Cristina Crespo Garay, autora en National Geographic de un artículo a respecto cita a Jara Pérez Jiménez, nutricionista del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), quien plantea que en muchos casos estas supuestas propiedades no están cabalmente demostradas, pero sí que lo está el hecho de los beneficios de una dieta con un componente importante de alimentos de origen vegetal de calidad –frutas, hortalizas, nueces-: «se ha demostrado que, o bien no existe evidencia científica sobre estas propiedades especiales, o se ha demostrado que son equivalentes a las que tienen alimentos más comunes, lo importante es la base de la dieta en general y que esa base sea de origen vegetal«.

En algunas especies se han hecho importantes esfuerzos de investigación; es el caso de brócoli, en España, en que se ha reunido información de científicos especialistas en el tema de otros países y se ha financiado investigación nacional, poniendo de manifiesto el carácter distintivo de esta crucífera en cuanto al contenido de glucosinolatos, un compuesto que caracteriza a esta familia botánica y que tiene demostradas propiedades en la salud, protegiendo frente al cáncer. Esto, unido a campañas de divulgación han redundado en un aumento del consumo, en unos pocos años, que pasó de unos pocos gramos por persona y año a más de 2 kg.

La caracterización como súperalimentos se ha aplicado a una amplia gama de productos entre los que se encuentran también aguacates, miel, polen, semillas de chía, el alga espirulina, …

En la colección “Qué sabemos de…”, del CSIC, la mencionada científica, Jara Pérez Jiménez, es autora de una publicación reciente, “Los súperalimentos”, en la que los compara con la dieta típica mediterránea.

Fuentes:
CSIC.es «Qué sabemos de los superalimentos?
NationalGeographic.es La ciencia y los superalimentos

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